.

Sugerencia de la semana: Noche en el hotel, Slawomir Mrozek (microcuento)

martes, 4 de mayo de 2010

El cuentista, de Saki

....Con la habilidad que posee Saki para representar el pensamiento típicamente infantil, lúdico, libre (en cuanto a que todavía no está sujeto a pautas establecidas de pensamiento, ni a prejuicios, ni a preceptos religiosos) e ingenuo, nos construye aquí una ácida crítica de la literatura que se tiene destinada para los niños. No es un cuento para niños, sino un cuento que los tiene por protagonistas, como la mayoría de sus textos, textos crudos, crueles, que acusan con desfachatez las vacuas normativas, la hipocresía infinita y las afectaciones de adultos reprimidos y represivos moviéndose impunemente en un mundo de apariencias. Los niños son ajenos a los convencionalismos y a los escrúpulos de la madurez, por eso hace de ellos su vocero. ¿Qué nos quiere decir con este cuento? Pues que si los niños se transforman en adultos que odian la lectura será porque de chicos sus mayores los empujaron a odiarla, hicieron de la literatura una mera herramienta aleccionadora. ¿O acaso los niños no odian la sopa a causa del empedernido hostigamiento de sus padres que se empeñan en hacérsela engullir todos los días? La literatura es como la cena, precisa menús variados para no cansar a quien la consume. El factor sorpresa es esencial.
....En un tren se hallan una tía con sus revoltosos sobrinos, dos niñas y un niño, de quienes dice: la mayoría de las acotaciones de la tía parecían empezar con la palabra "No", y casi todas las frases de los niños con la frase "¿por qué?" La tía, sacada de quicios por el comportamiento inquieto de los chicos los convoca para contarles un cuento. Comenzó un cuento chato y horriblemente aburrido sobre una niña buena que se hacía amiga de todo el mundo por su bondad y a quien finalmente un grupo de personas que admiraban su buena conducta la había salvado de un toro furioso. A lo que uno de sus oyentes repone: "Si no era buena, ¿no la salvaban?" Aguda pregunta deja caer el autor. Era la pregunta que un hombre que estaba en el asiento contiguo querría formular. .Los niños se quejaron del cuento tildándolo de tonto. El hombre intervino, la mujer se excusó diciendo que era difícil contar historias a los niños.
....El desconocido desafió su lógica aplicándose él mismo a contarles un cuento de una niña que era
horriblemente buena. Los niños elogiaron la ocurrencia de calificar de horrible la bondad extremada. Pero ni bien comenzado el cuento, los niños interrumpieron repetidamente con preguntas superfluas como por qué no había flores en el jardín, por qué no había ovejas. Por un instante, la tía esgrimió una sonrisa malévola al ver cómo los niños desafiaban al cuentista sacándolo de los carriles de la historia. Pero el cuentista, lejos de incomodarse, improvisó respuestas, dando a entender que no hay por qué mantenerse rígido, pegado de pie juntillas a las narraciones. La historia del cuentista del tren termina con un cerdo en el parque que se come a la niña buena porque, aunque ella se esconde muy bien del cerdo, sus medallas de la bondad tintinean colgadas en su cuello y el animal es alertado de la presencia de la niña por el sonido. "El cuento empezó mal, dijo una de las niñas, pero tuvo un final hermoso"
....No es apología de la violencia lo que se expresa en esta frase de la niña, sino el asombro de oir por fin un relato distinto, un cuento cuyo final resulte sorprendente, y no la misma previsible historia cuyo desenlace ya es antelado con total facilidad por ellos. En este cuento, como en todos, Saki denuncia la hipocresía sin tapujos. ¿Acaso si la niña no era buena no la salvaban del toro aquél? Recordemos el relato de la tía.
....Saki con este cuento defiende la imaginación por sobre cualquier función práctica de que pueda ser víctima la literatura al ser tomada como herramienta promotora. A este respecto, me parece similar a la crítica desarrollada en el microcuento Cómo acercarse a las fábulas, de Monterroso. Pues si nos limitásemos a los cuentos moralistas la lectura perdería su caracter de sorpresa, su facultad principal: la de promover el libre y pleno despliegue de la imaginación. Si nos aplicásemos exclusivamente a este tipo de cuentos (los cuentos didáctico-moralistas) desaparecería todo lo que hace interesante el mundo, como los ricos, los prejuicios raciales, el color de la ropa interior y la guerra; y el mundo sería entonces muy aburrido, porque no habría heridos para las sillas de ruedas, ni pobres a quienes ayudar... dice Monterroso
....Porque la literatura no tiene que servir para algo, no es su objetivo primordial estar en función de una política o ética determinada, o de un fin pedagógico. No tiene un valor utilitario, o no debería tenerlo. La literatura existe para ser disfrutada, por eso muta constantemente, para no caer en formas cristalizadas que dejen de sorprender. Cuando esto sucede, cuando cristaliza y queda atrapada en un patrón fijo, se percude y muere. La única forma de resucitarla es mediante una drástica reforma que, a menudo, suele ser un reciclado de antiguas fórmulas caidas en desuso. Se dice que ningún autor es adánico, que todo ya fue dicho de todas las maneras posibles...
....¿Es posible que todo ya haya sido dicho de todas las maneras posibles siendo que la humanidad evoluciona (o involuciona, véase con la óptica que se prefiera) hacia límites indefinibles? A pesar de los avances técnicos, difícilmente antelados, al menos nunca predichos al detalle, y de las ventajas y desventajas que este avance trae aparejado, quizás podríamos todavía pensar que
, de todas maneras,
en lo tocante a emociones humanas no hay nada nuevo bajo el sol. Aún así, aunque tuviéramos la certeza de que el papel del escritor y del lector fueran meramente circunstanciales y de que los verdaderos protagonistas fueran antiquisimas emociones humanas absortas en su tarea cíclica de repetirse una y otra vez en los hombres ¿no sería justo, acaso, que tomasen señas particulares, un poquito de color local, para que los relatos surgidos a partir de ellas tendieran a cautivar al lector por medio ya sea de cierta identificación con los personajes o con el lenguaje y forma en que está dicha la historia, con los hechos mismos que se narran o asombraran con novedosos artilugios narrativos?
....
Hector Hugh Munro (Saki), nació en 1870 y murió a los 36 años en 1916. La crítica que se ve nítidamente expresada en este relato es el reflejo de una necesidad de desligue de parámetros literarios obsoletos que recién va a comprenderse y llevarse a cabo más cabalmente en la post guerra de la segunda mitad de siglo XX.
Para leer online El cuentista: http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/ing/saki/cuentis.htm
http://www.imaginaria.com.ar/18/1/saki.htm

4 comentarios:

Hombre de Neanderthal dijo...

No tenía idea de que Saki era un precursor, buena literatura al menos.

Miguel Díez R. dijo...

Me gustaría saber el nombre y apellidos de esta introducción a "El cuentista" de Saki. Quisiera ponerla como comentario al citado cuento que pienso colgar en breve en mi sección de Cuentos Breves Recomendados: http://lanarrativabreve.blogspot.com.es/p/cuentos-breves-recomendados.html

dafner dijo...

Me encantaaaaaaaaaaaaa el cuento EL CUENTISTA es muy interesante y unico entre muchos :D

Magaly Farfán dijo...

Buen análisis amigo, es cierto lo que escribe: la literatura existe para ser disfrutada. Nos queda como tarea fomentar la imaginación y creatividad.

Publicar un comentario

Todos los comentarios llegan al mail y son leídos, sin importar la antigüedad de la entrada. Sus consultas también son bienvenidas.