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Sugerencia de la semana: Noche en el hotel, Slawomir Mrozek (microcuento)
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sábado, 27 de agosto de 2011

Cuentos completos, parte 3, Flannery O'Connor



En las partes anteriores me mantenía expectante y dubitativa acerca de si había realmente una intención crítica hacia el cristianismo (lo dudaba por el marcado catolicismo que distingue a la escritora), pero, ya en estas instancias, puedo declarar que sí la hay. Flannery hace uso deliberado de cierta ambigüedad con el fin estético de congregar una pluralidad de significados, incluso encontrados. Recordemos un buen cuento no puede ser reducido, sólo expandido, dice la autora. Sin embargo, creo que existe generalmente un dedo que se eleva por encima de todas las lucecitas que representan los diversos criterios y hace especial énfasis en un foco preciso, casi siempre por medio de la confrontación, el impacto, el golpe de sable, un sonoro te pillé.
.En relatos como El templo del Espíritu Santo da un baquetazo innegable a las formas en que los dogmas inoculan en la gente una única manera de relacionarse: ¿o habría que decir a la manera en que la gente entiende las creencias y las practica? Increíble que en este cuento aparezca un hermafrodita (no usa jamás esta denominación) que da función en una feria mostrando su ambivalencia sexual y se defiende del horror de la gente declamando: Dios m'hizo d'esta manera, y, si os reís, puede que Dios os castigue de la misma forma. [...] Dios m'hizo deste modo y no se lo discuto.
Presumo (y creo que el final lo confirma) que señala las formas simplistas de entender lo religioso, el maniqueísmo y la tendencia autocomplaciente de interpretar los preceptos cristianos: un vicio justificatorio en el que no hay nada de verdadera piedad y sí mucho de prejuicio e hipocresía.
En La persona desplazada convergen los tipos de segregación habituales en la Georgia de la época de la autora: la persona desplazada no es aquí ya un negro, sino un extranjero que migró desde Polonia, con lentes redondos, al que se le depara tanta admiración por su abnegada manera de trabajar como reticencia por sus tradiciones y costumbres. Nunca se dice que él y su familia son judíos, pero la serie de conversaciones que mantiene la granjera con sus negros y sus demás empleados lo dejan traslucir: -No están donde deberían estar-dijo-. Tendrían qu'estar allí donde todo sigue siendo como antes. Entiéndase, "como antes" a--->; antes de Cristo (judíos) y a antes de las reformas religiosas donde nace el protestantismo imperante en Norteamérica. Hay quejas por lo bajo y la actitud persistente de pensar que en Norteamérica se está más avanzado, que no hay personas desplazadas. Sin embargo, no será difícil notar que esto no tiene ningún asidero.

Un círculo en el fuego: La dueña de una estancia rural se ve atormentada por un grupo de adolescentes varones que llegan de improviso a su granja y que, como sólo ven mujeres, no tienen apuro en irse ni empacho en tomar todo lo que se les antoje. La misoginia de los muchachos se topa con el férreo carácter de la jefa. Las fechorías a despecho, un ambiente hostil y la obstinación del grupo que no tiene apuro en retirarse, hacen tambalear la seguridad de la granja. Un círculo en el fuego, no de fuego, sino en él, un espacio esférico descubierto (vaya a saber a qué parábola bíblica pueda estar remitiéndose esta figura) es lo que centellea a lo lejos, en el final irritante de este cuento. Irritantísimo, sí, pero no pudo ser mejor contado.

El negro artificial: Es sencillamente magistral. Aquí se llega a una conclusión respecto del desprecio racial: el racismo es lo que nuclea a los discriminadores, lo que les permite sobrellevar sus diferencias. Hay un viejo que lleva a su nieto adolescente a conocer la ciudad. Dentro del tren, el joven ve a un negro, pero como este constituye el primer contacto que tiene con los de color, no lo reconoce como tal, sólo sabe de los negros por referencia. De allí que no le cause inicialmente ningún disgusto y que su abuelo se sienta avergonzado. Esta escena viene a negar la idea del odio racial como cosa natural o innata, pues se representa la iniciación en ello por medio de la enseñanza. El trayecto a la ciudad, el miedo a la metrópolis, una traición y el pase de una inocencia ignorante a una conciencia discriminatoria (una moral discriminatoria) dan con el encuentro de un negro artificial. Artificial no sólo porque se trata de un artificio de cerámica, sino, además, porque no existe. El negro no existe (la negrura, ese concepto que aúna cualidades disvaliosas como la vagancia, la brutalidad, la rapiña o la deficiencia intelectual, no existe, es un mero artificio). Así lo entendí yo. Aplauso para Flannery, la tensión de este cuento hace que uno no lo pueda soltar sino hasta llegar a la última página.

La buena gente del campo: Título irónico, mordaz. Hay una vieja rapaz que está a la caza de minucias, es la mano derecha de la dueña y es muy entrometida. Tema recurrente: una mujer que administra sola un campo y los riesgos a los que el entorno la predispone. Mujeres solas, una de ellas es una adolescente recibida de filosofía, atea, que tiene una pierna postiza, y que conoce a un ocasional vendedor de Biblias que se gana la confianza de la madre. Entre la joven y el ambulante nace un subrepticio, efímero amor que culmina en un patético desengaño. El simplismo con que esta gente de campo confía en otra sólo porque es de su religión o, lo que es peor, por la afirmación de la creencia en Dios, es extremadamente riesgosa y roza en la imbecilidad.

Más pobre que un muerto, imposible: El odio entre los integrantes de una familia se abisma por la brecha que supone que algunos vivan en el campo y otros en la ciudad. Hay un menosprecio palpable en la manera en que el viejo de este relato habla de su pariente de la ciudad. Urbanidad y ruralismo parecen inscribir a la gente en campos adversos. Este viejo de campo está preocupado por su tumba, muy preocupado, de modo que se construye un cajón y le advierte al nieto cómo y dónde tiene que enterrarlo. Claro que las cosas no siempre salen bien...

Greenleaf: Patrona de campo con dos hijos, pero sin marido, reniega con los encargados que tiene a su mando. El señor Greanleaf, que se hospeda dentro de su territorio con su familia, es un hombre parsimonioso, vago, negligente, y no le hace caso. De repente aparece un toro suelto, ajeno, y la mujer va a pedirle a Greanleaf que lo saque del perímetro, porque puede inseminar a las vacas, pero el hombre necesita que sea un muchacho el que se lo mande, y no una señora, de modo que el toro quedará suelto por mucho tiempo más y la señora reñirá y se desgañitará pero Greanleaf no moverá un dedo. Luego, sucede una tragedia.


Volvió a la cama pensando que si los chicos Greanleaf habían salido adelante era gracias a que ella había dado empleo a su padre cuando nadie más lo hubiera hecho. Hacía quince años que tenía al señor Greanleaf, pero ningún otro lo habría tenido más de quince minutos. El simple modo en que se acercaba a un objeto bastaba para indicar a cualquiera que tuviera ojos en la cara qué clase de trabajador era.


Una vista del bosque: Este es bastante brutal. Aparece el denominador común de muchos cuentos: el odio entre los parientes políticos. En esta familia el abuelo tiene especial afecto por Mary Fortune, una niña cuyo carácter analítico, frío y materialista se parece mucho al de él. El viejo detesta a su yerno y éste se aplica en molestarlo castigando a la niña sin causa alguna.

"El hecho de que Mary Fortune también fuera una Pitts era algo que él no tenía en cuenta, con la delicadeza de un caballero, como si se tratara de una desgracia de la que la niña no era responsable."  
El escalofrío interminable: Un joven que ha fracasado en la ciudad regresa a casa con la madre. Está enfermo. Pero no se sabe si es su enfermedad lo que lo hizo fracasar o si es el fracaso lo que lo hizo enfermar o si el fracaso es la enfermedad misma. ¿Acaso una cobardía, un miedo al fracaso? Es un joven soberbio, que desprecia el entorno al que regresa.


Cuando la gente se cree inteligente-incluso cuando lo es-, nada de lo que otro diga puede hacer que vean las cosas como son, y en el caso de Asbury el problema era que, además de ser inteligente, tenía un temperamento artístico.



*


Estudios (en español)
Estas son tesis doctorales que sólo están al alcance del lector que visita las bibliotecas de las universidades que las alojan:

Flannery O'Connor y el misterio del mal, de María Isabel Montero y Gamíndez
Universidad Complutense de Madrid

La aportación de Flannery O'Connor al cuento americano, de Manuel Broncano
Universidad de León

Mundos breves, mundos infinitos, de Manuel Broncano (este sí se editó, en una tirada corta, y no llegó a Argentina)
Universidad de León

Si alguien tuviera digitalizado cualquiera de estos textos agradecería que me lo hiciera llegar, o si se editaran, que me lo hiciera saber.

....Si supiera de un estudio nuevo, en español, que saliera a la venta, agradecería la información.

Disponible en librerías argentinas actualmente:

Flannery O'Connor,
de Brad Gooch (recientemente traducido del inglés Flannery, a life of Flannery O'Connor) .

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Ir a la parte 1
Ir a la parte 2


jueves, 25 de agosto de 2011

Flannery niña en Pathé News

Cuando Flannery tenía cinco años, alguien (se cree que fue una vecina) llamó a un camarógrafo del noticioso Pathé para que filmara las proezas que hacía la gallina que la niña había amaestrado. Se suponía que el animal podía caminar hacia atrás cuando se lo ordenaban. Al parecer, el ave no andaba con ganas esa tarde y el camarógrafo agotó su paciencia filmando los intentos frustrados de Flannery de hacerse entender. Luego, en el informativo, pasaron la breve captura del periodista aplicándole la técnica del retroceso, de modo que, no ya la gallina, sino todos los animales de la granja desfilaron en reversa.

Mary Flannery O'Connor a los dos o tres años 
De la colección de sus fotos del Colegio de Georgia y la Librería Universitaria Estatal de Milledgeville 

Dice Brad Gooch en la biografía de Flannery:
Gallina anda hacia atrás se exhibió como una sucesión de viñetas de un minuto veintisiete segundos en marzo de 1932, una semana antes de su séptimo cumpleaños. Era la clase de argumento encantador de las alegres parodias que atraían al público del período de la Depresión y que se proyectaban en rollos de siete u ocho minutos junto con las noticias de actualidad y deportes antes del largometraje.
Dice Flannery en Misterio y Maneras:
.Cuando tenía cinco años me pasó algo que me marcaría de por vida. El Noticiario Pathé envió a un reportero de Nueva York a Savannah para filmar a uno de mis pollos. Era de la raza conchinchina enana, de color beis, y tenía la peculiaridad de que andaba hacia adelante y hacia atrás. Su fama se había extendido por toda la prensa, y supongo que después de haber llegado a oídos del Noticiario Pathé ya no le quedaba ningún otro sitio al que ir, ni marcha adelante, ni marcha atrás. [...] ....Si incluyo esta anécdota al comienzo de un artículo sobre pavos reales, es porque siempre me andan preguntando por qué los crío, y no tengo ninguna respuesta concisa ni razonable que dar. ....Desde aquel día de la visita del camara de Pathé empecé a juntar pollos. Lo que había sido hasta entonces un tibio interés se convirtió en pasión, en una búsqueda. Tenía que tener cada vez más pollos.


Esta es parte de la cinta:
"Unique chickens goes in reverse" o "Do you reverse?" de Pathe News Reel Series 

 
...


.La afición a los pollos no la abandonaría y la llevaría a criar distintos especímenes en su estancia Andalusía luego de su retiro por el diagnóstico de Lupus. Los pavos reales terminaron siendo sus preferidos.

domingo, 19 de junio de 2011

Cartoons de Flannery

Las siguientes imágenes fueron tomadas de la página: http://superitch.com/?p=4509 (hay algunas más en dicha página)

Estos son algunas de las viñetas que Flannery dibujó:



1) ¿No es una suerte que Genoveva haya salido completamente de esa etapa de locura por los chicos?
2) ¿Crees que los maestros son necesarios?
3) Entienda, no tengo nada en contra de la educación, pero es que pareciera que debe haber una manera más fácil de hacerlo.















jueves, 5 de mayo de 2011

Sobre la procreación humana, José Saramago / Flannery O'Connor


...pero qué triste la gente sin otra finalidad en la vida que la de hacer hijos sin saber por qué ni para qué. Para continuar la especie, dicen aquellos que creen en un objetivo final, en una razón última, aunque no tengan ni idea de cuáles son y nunca se hayan preguntado en nombre de qué tiene que perpetuarse la especie, como si fuese ella la única y última esperanza del universo.
Caín, José Saramago


—Los tiempos están cambiando —afirmó ella—. ¿Sabes tú lo que está sucediendo en el mundo? Está creciendo. Hay tanta gente que solo aquellos que son inteligentes, activos y ahorrado­res van a poder sobrevivir—. Recalcó las palabras inteligentes, activos y ahorradores golpeándose la palma de la mano.
[...]
—¿Y cómo es qu'hay tantos? —preguntó él.
—La gente es egoísta —respondió ella—. Tienen demasiaos críos. Eso ya no tiene sentido.
La persona desplazada, Flannery O'Connor

lunes, 4 de abril de 2011

Cuentos completos, parte 2, Flannery O'Connor

La narrativa de Flannery O'Connor aborda el tema del mal desde una perspectiva despierta y honesta. No escatima la violencia si le es necesaria para ilustrar una situación, o si el personaje es propenso a ella, o si la propia realidad la requiere. ....He encontrado poca bibliografía acerca de vida y obra (para no decir nada) sobre esta autora.
Es una de las grandes cuentistas de la literatura norteamericana, pero no goza de la misma fama en el resto del mundo porque ha sido poco difundida fuera de su país (sus últimos cuentos se tradujeron al español en 2005). En español al parecer existen pocos estudios sobre ella. Yo he sabido de tres que, por ser tesis doctorales, están en poder de las Universidades donde fueron presentadas. Si bien éstas las ofrecen al público como libros de consulta en sus bibliotecas, son facultades españolas (bien lejos de mi país) y por desgracia no tienen digitalizados los textos en cuestión. Así que, habrá que esperar unos años para poder comprar un estudio interpretativo sobre la narrativa de O'Connor. 
He husmeado algunos comentarios y reseñas fortuitos, y la verdad es que los personajes son impredecibles, eso es cierto, pero yo no creo que sea porque estén locos o porque su accionar sea inconsecuente. De hecho el loco es alguien privado de su juicio o su capacidad de razonamiento. Pues los personajes en cuestión no parecen sufrir de este tipo de privaciones. Tienen un juicio propio y hacen uso de la razón, pero poseen modelos éticos erráticos, son productos de su pasado y de las injusticias sociales. Una vez que nos enteramos de su historia, o que tenemos una noción, incluso cuando podemos sospecharlo, sus actos no nos parecen tan inconsecuentes, tan locos. Crueles y reprensibles, desde luego, pero no incoherentes, tienen una coherencia tremenda, una correlación de causa y efecto, por ejemplo: Enoch ha sido obligado a mudarse a esta ciudad, por eso está solo y desentona; Ruby tiene un pasado traumatizante que explica su fobia; el Desequilibrado de Un hombre bueno es difícil de encontrar no cree haber sido apresado con justicia. Creo que en sus cuentos los personajes son lo que hacen (y también lo que hicieron con ellos). Pero no algo de lo que hacen, no una determinada acción que sobresale negativa o positivamente del resto de actividades cotidianas. Los personajes son todo lo que hacen. Y también, por supuesto, lo que no hacen. Hay una consciencia integradora que evita mostrar solo un aspecto de cada individuo. De aquí que ninguno sea absolutamente malo, ni tampoco ninguno sea nunca absolutamente bueno.
El corazón del parque: Se retoman los dos personajes del relato anterior, El pelapatatas: Haze y Enoch. El segundo visita todos los días un parque y se lo encuentra al primero que lo anda buscando. Me gusta la forma en que queda pintado el personaje de Enoch en pocas líneas:
Allí se tomaba un batido con leche malteada y chocolate y le hacía unos cuantos comentarios sugerentes a la camarera, a la que creía enamorada de él en secreto.
-¿De ande has sacado un coche tan lindo? ¿Por qué no le pones unos carteles por fuera que digan algo así como: "Súbete, nena"?
En este relato se materializa lo que la autora sostiene cuando dice que todos sus relatos tratan sobre la gracia en alguien que no la desea:
-Tú eres un muchacho guapo-dijo Maude-. Se nota qu'eres trigo limpio, sigue así, no te juntes con un hijo de puta como ese qu'está ahí sentao. Siempre sé reconocer a los muchachos que son trigo limpio.
*
-No soy trigo limpio-dijo Haze. Enoch no oyó aquellas palabras hasta que Hazel las repitó. -No soy trigo limpio-repitió.
Un golpe de buena suerte: Ruby se siente enferma, pero se niega a ir al médico. Hay un terror al embarazo. El recuerdo de una madre que se fue muriendo con cada hijo, que se fue agotando hasta extinguirse, genera angustia y la obsesión enfermiza de evitar tomar el mismo camino.
Enoch y el gorila: Este relato me hizo recordar a un cuento de Chéjov titulado Tristeza, pues en ambos aparece un personaje con la necesidad imperiosa de conversar con alguna persona y, no encontrando a nadie dispuesto, se contenta con hablarle a un animal (o a un supuesto animal). Incluso los encuentro paralelos también en el tratamiento de la forma, que despierta compasión y risa al mismo tiempo. 
Este es el tercer cuento en que encontramos de manera consecutiva a Enoch Emery, y para estas alturas lo conocemos, si no bastante, por lo menos mejor que a cualquier otro personaje. Es un joven que está solo en esta ciudad, que ha venido obligado por el padre y que persigue a Haze (que no aparece en este cuento) con la desesperada urgencia de hacerse de un amigo. ....La personalidad de Enoch es tan inocente por momentos, como patética. A veces despierta ternura y por ratos rechazo. Su persona es cómica, lo que le sucede no tiene parangón.
Se encontró cara a cara con un cartel a todo color, tamaño natural, de un gorila. En letras rojas se leía: "¡GONGA! ¡El gigantesco monarca de la jungla! [...] ¡Entradas gratis para los diez primeros valientes que se atrevan a darle la mano!
¿Qué hace Enoch ante esto? Se pone en la cola junto a los niños, porque:
Según él la oportunidad de insultar a un mono de éxito se le presentaba de la mano de la providencia.
Pero luego:
Era la primera mano que le tendían a Enoch desde que había llegado a la ciudad. Era cálida y blanda. De entrada no supo qué hacer y se quedó ahí, agarrado a aquella mano. Después, empezó a tartamudear. -Me llamo Enoch Emery-farfulló-. Fui a l'Academia d'Estudios Bíblicos Rodemill pa niños. Trabajo en el zoológico municipal. Vi dos carteles tuyos. Tengo dieciocho años recién cumplíos pero ya trabajo pal municipio. Mi papá me ha obligao a venir...-Y se le quebró la voz.
Un hombre bueno es difícil de encontrar: Este es su relato más famoso. Me gustaría hallar un análisis de él, porque es un cuento en el que entendemos el argumento, pero eso que está implícito queda un poco flotando sin ser aprehendido. Aquí tenemos una pareja con dos hijos y la abuela paterna de las criaturas. Ésta última parece ser bastante manipuladora y absorbente. También hay un asesino suelto justo en la ciudad donde la pareja quiere ir a vacacionar y donde termina encontrándoselo. ....La abuela quiere ser querida, pero ese sentimiento termina siendo muy egoísta. Hasta manipula el deseo de los niños para que los padres cambien la trayectoria de viaje según sus propias motivaciones. ¿Es eso lo que quiere transmitirnos? Tengo la sensación de que el careo final de la abuela con el criminal es un cotejo en el que ella sale perdiendo, pues el malhechor, al menos, es abiertamente malo y eso le da, por lo menos, la ventaja de la sinceridad.
—¡Jesús! —gritó la anciana—. ¡Tienes buena sangre! ¡Yo sé que no dispararías a una dama! ¡Sé que vienes d'una familia buena! ¡Reza! Por Dios, no deberías disparar a una dama. ¡Te daré to el dinero que tengo! —Señora —repuso el Desequilibrado mirando hacia el bosque—, nunca ha habido un cadáver que diera una propina al sepulturero. Se oyeron otros dos disparos y la abuela levantó la cabeza como un viejo pavo sediento pidiendo agua y gritó: «¡Bailey, hijo, Bailey, hijo!», como si fuera a partírsele el corazón. —Jesús es el único qu'ha resucitao a los muertos —continuó el Desequilibrado—, y no tendría qu'haberlo hecho. Rompió el equilibrio de to. Si Él hacía lo que decía, entonces sólo te queda dejarlo to y seguirlo, y si no lo hacía, entonces sólo te queda disfrutar de los pocos minutos que tienes de la mejor manera posible, matando a alguien o quemándole la casa o haciéndole alguna otra maldad. No hay placer, sino maldad.
Un encuentro tardío con el enemigo: El general va a la ceremonia de graduación de su hija, una mujer adulta ya. Está habituado a ser el centro de atención o cree serlo cuando en realidad no despierta mucho interés en el público. Sus motivaciones son egoístas e infantiles. ....Nota curiosa: me llamó la atención el hecho de que el general comenzara a tener la sensación de un agujero en la cabeza, justo en la coronilla, antes de su muerte, ya que esto es lo que los budistas del Tibet (según Alexandra David Neel) describían como paso previo al fallecimiento, pues por ahí debía salir el alma.
La vida que salvéis puede ser la vuestra: Un forastero para en la casa de una mujer viuda que tiene una hija de treinta años ("que parece de dieciséis). No se nos informa abiertamente, pero se insinúa un retardo mental en la chica. El trato que se le da a la chica por parte de la madre termina siendo el mismo que se le da a un tesoro, pero en forma de botín. ....La mentalidad de la sociedad, por tradición, tiende a sentir lástima por las personas que no forman pareja. El culmen de la realización personal pasaba y pasa muchas veces por formar una familia. Pareciera que la peor tragedia es la de quedarse soltero. Esto es, quizás, lo que se intenta transmitir y criticar en el relato (si lo he captado bien). ....Por otro lado, se exhiben requisitos meramente formales y materiales como determinantes de matrimonio. ....En otras palabras, esta madre que adora con verdadero amor a su hija ha logrado "acomodarla".
El río: Un niño es llevado por su niñera donde un predicador. La niñera cree que la madre del chico sufre alguna enfermedad. Sin embargo, el predicador niega ante la multitud poseer tales dones. El hombre bautiza al niño y le dice:
-Ahora se te tiene en cuenta-aseguró el predicador-. Antes ni siquiera eso
O sea, para este predicador cristiano no todos son iguales ante los ojos de Dios.
-No olvide a su madre-dijo la señora Connin-. El crío quiere que usté rece por su mamá. Está enferma. -Señor-dijo el predicador-, oramos por alguien que sufre y no está aquí presente para dar testimonio. ¿Está tu madre enferma en el hospital?-preguntó-. ¿Es presa del dolor? El pequeño lo miró. -Todavía no se ha levantado-respondió con voz aguda y aturdida-. Tiene resaca.
Ese último es un buen ejemplo de la mezcla humorística y compasiva que despiertan algunos pasajes. Pues el alcoholismo también es una enfermedad y, aunque se tratase de otra cosa, aunque fuera sólo desidia, desgano o abandono, acaso, tratándose de espiritualidad ¿no podrían sanarse las enfermedades del alma? ....Entre tanta ruindad, atropello, abyección, Flannery nos presenta a un niño que debajo de todos sus malos hábitos, seguramente adquiridos de su entorno e, incluso, del seno familiar, conserva algo de inocencia y de luz. El final quizás sería preciso que lo analizara alguien con nociones de teología, es drástico y tal vez no muy bien recibido por los lectores del contexto de la escritora. 
Es conveniente mencionar a este respecto que Flannery pertenecía a una minoría católica inmersa en una sociedad mayoritariamente protestante. Por eso es dable preguntarse si la crítica va contra el mal entendimiento del cristianismo en general, contra el mal enfoque de algunos de sus líderes o si señala a la religión vecina. También puede suceder que no haya tal crítica, pues no aparece un marcador absoluto, ni siquiera irónico. Se trata de una escena redactada con limpieza. Ir a la parte 1

lunes, 28 de marzo de 2011

Cuentos completos, parte 1, Flannery O'Connor

Los relatos de Flannery O'Connor tienen como escenario las tierras del sur de Estados Unidos, en especial Georgia, el estado donde nació. Georgia fue una de las localidades más afectadas económicamente por la Guerra Civil estadounidense. Los escenarios decadentes, las miserias humanas, el racismo y la pobreza aparecen enmarcados por la violencia y el encarnizamiento. 
Detrás del rencor y del envilecimiento general, en los personajes late una chispa de esperanza, a veces efímera y parpadeante, en algunos, me pareció, única e irrepetible.
Todos mis relatos tratan sobre la gracia en un personaje que no la desea, por eso la mayoría de la gente piensa que las historias son duras, sin esperanza, brutales.
Flannery O'Connor
Todos los personajes de Flannery O'Connor quieren ver, quitarse la venda de los ojos. Gustavo Martín Garzo
Influenciada por la literatura grotesca (se la cataloga dentro del llamado Gótico del sur), Flannery se propone despabilar al lector a sacudones. Sus personajes no son predecibles, porque en la construcción de ellos siempre faltan partes y porque no responden a estereotipos. No están hechos, se van haciendo. No se nos presentan al inicio con un curriculum de esmerada descripción, se nos abren a medida que actúan, hablan y piensan.
No se trata de una suma de seres patológicos, porque la patología no anuncia nada ni comporta conocimiento alguno. El mal es materia de elección, en tanto que la enfermedad no lo es. Y en estos relatos los personajes eligen, quieren ver más allá. Hay en ellos una especie de dignidad negra que los coloca más allá de la desgracia. Gustavo Martín Garzo
Los cuentos de O ' Connor no son complacientes, no se abandonan a resoluciones sospechables ni tienen piedad con el consumidor de finales felices. ....En este volumen se recogen todos sus relatos, aparecidos en revistas, libros, tesis. La mayoría de su narrativa permaneció inédita hasta después de su muerte. Por mi parte, su producción literaria constituyó un descubrimiento personal. La recomiendo.
El geranio: Este cuento reúne varios condimentos, por un lado se pinta la opresión que siente un hombre de campo, de edad avanzada, al ir a vivir a un departamento de ciudad junto a su hija. Por otro lado, está el choque generacional que eso supone. La idiosincrasia del viejo, racista, pero no más racista que cualquier miembro de la sociedad de su época, choca con la realidad circundante: un negro que no trabaja como sirviente en el departamento de al lado. Un negro que vive allí. Esta y otras eventualidades descubre el protagonista.
En lo estructural Flannery O Connor articula aquí una estrategia peculiar que se repetirá en otros relatos: hace una retrospección hacia el pasado, generalmente un hecho que el personaje recuerda a partir de un disparador del presente y luego, este mismo hecho, se encadena inesperadamente con el presente por su repetición, esta vez en un contexto e interacción distintos. En este cuento, el viejo Dudley rememora una época en que salía a cazar asistido por su fiel negro de compañía, resbala a un pozo y es ayudado por el criado a levantarse de allí. Mientras se va levantando nos damos cuenta de que está siendo asistido por el vecino del departamento, porque al viejo le cuesta subir las escaleras del edificio. Es una técnica muy usada en el cine, una especie de puente por medio del cual volver al presente.
Los nuevos valores igualitarios no han sido bien recibidos por esta parte de la población. Hay en el temple del viejo una mezcla de añoranza por ese sirviente negro de su juventud que le hace volcar la atención en esta otra persona del mismo color de piel, pero a la vez, una indignación rencorosa, un miedo a ser igualado, que se expresa en comentarios despectivos y esclavistas. 
El geranio es el primer relato de la tesis de posgrado en la carrera de Master de Creación Literaria de la Unversidad de Iowa.
El barbero: Este me ha gustado en particular. La condición moral humana queda bien plasmada en este relato, lo endeble de la ética, la desesperación del que ve, atónito, cómo la ignorancia lo sume todo en la injusticia. Aquí hay un negro que, si votara (porque a los negros no se los dejaba votar en cierta época), lo haría precisamente por el candidato racista y no por el inclusionista. Una paradoja, la única manera de que pueda votar es si viene el cambio de manos de las nuevas políticas de igualdad y abolición de la esclavitud. No es un cuento complaciente. Pero no es el negro el principal protagonista de la historia, sino el cliente que ha ido a la barbería donde éste se desempeña como empleado de limpieza. El barbero le pregunta al cliente por quién va a votar.
-¿Por quién vas a votar? -Por Darmon -¿Qué? ¿Aficionado a los negros? Rayber se revolvió en su sillón. No había esperado un planteamiento tan brutal. -No-dijo. De no haberlo pillado desprevenido le habría contestado: "No soy aficionado ni a los negros ni a los blancos".
.La obsesión por rebatir este cuestionamiento lo lleva a escribir con vehemencia un discurso para defender al partido político inclusionista ante la opinión desacreditadora del barbero.
Flannery O'Connor Estados Unidos (25 de marzo de 1925 – 3 de agosto de 1964)
El lince: Aquí hace breves incursiones en el pasado del personaje, recuerdos que evolucionan a medida que evoluciona el presente y se encuentran en un punto. Es la misma técnica del cuento primero. Se trata de un ciego que en su niñez presenció junto a su familia el acecho de un felino. 
La cosecha: Con aires de fantástico, narrado en tercera persona, presenta a una escritora que irrumpe dentro de su propia narración o que, caso contrario, es su narración la que irrumpe en su vida cotidiana. Esta circunstancia pone en ascuas la noción de realidad y está exquisitamente contada. Al inicio hay una transición del hecho narrado hacia la realidad, que se hace mediante el mismo ardid antes mencionado: una acción continuada desde una plano (en este caso ficticio en vez de pasado) hacia otro (real). Aunque al final no se sabe bien cuál es cuál.
El pavo: Los jóvenes que temen ser buenos, que siguen los modelos de la masculinidad y tratan de ser malos son personajes recurrentes en los cuentos de la autora. En este caso se trata de un niño que vislumbra un pavo en las cercanías y quiere asombrar a sus padres, trayéndoselos. Se larga a la carrera atrás del animal. Las volteretas, el cansancio, la frustración y las peripecias que lo hacen desistir e insistir alternadamente, tienen que ver con el discurrir de su pensamiento. ¿En qué piensa? En Dios. Lo acusa e insulta o lo aprecia y elogia según las venturas o desventuras de su cacería.
-Me cago en Dios-dijo en voz alta. Notó que la cara se le encendía y que de repente el pecho le golpeaba con fuerza-. Me cago en Dios santo-dijo con voz apenas audible. Miró por encima del hombro y no vio a nadie.
*
-Padre nuestro que estás en los cielos, mira pa atrás y chúpate un hielo-dijo riéndose como un tonto. Vaya, si su madre llegaba a oírlo, le rompía la crisma. Me cago en Dios, le partía la crisma como que hay Dios. El ataque de risa fue tan grande que tuvo que darse vuelta.
El tren: Se nos pinta la personalidad de Haze, un jovencito, y su viaje a su pueblo natal, allá donde vivió hace mucho tiempo. Los pasajeros del tren lo incomodan. Hay una inseguridad, una dificultad de comunicación que sale de relieve en sus devaneos y silencios, en su dubitación, en lo que sabemos que piensa y en lo que no es capaz de hacer. Quizás a la propia crisis de la adolescencia se le sume una más abarcadora y universal, un reacomodamiento social luego del impacto que produce la prohibición de la esclavitud, hay todo un paradigma social que colapsa. El racismo aparece mezclado con el recuerdo nostálgico. Al protagonista, el camarero negro se le antoja el hijo extraviado de un viejo sirviente familiar y no deja de acecharlo. Esta secuencia de búsqueda-añoranza seguida de recusación-repulsión es una constante. Se quiere al negro, pero desde un punto de vista servil y utilitario, se va en su búsqueda, como un amo tras su perro adorado. Pero cuando la realidad devuelve una imagen distinta de la del fiel criado, siempre relegado y subordinado, se reacciona con dolor y miedo. Hay una especie de paranoia, de impotencia y de indignación, pues la emancipación de los negros se vive como un descenso de categoría por parte de los blancos.
-Cash está muerto. Un puerco le pegó el cólera. El camarero se quedó con la boca abierta y observando a Haze con desdén, masculló: -Soy de Chicago, mi padre era empleado del ferrocarril. Haze se lo quedó mirando y se echó a reír: un negro empelado del ferrocarril; y rió otra vez y el camarero apartó la escalera [de la litera] con un movimiento del brazo tan brusco que Haze tuvo que agarrarse de la manta.
El pelapatatas: El humor y lo dramático se entrelazan. En medio del discurso de un vendedor de pelapatatas, un ciego con una joven se ponen a repartir volantes distrayendo y repeliendo a la clientela. Haze Motes, que no es el mismo Haze del cuento anterior, se afana en perseguir a los misioneros. A la vez, alguien más lo persigue a él: un chico que se dice solo en la ciudad y sin amigos, un joven confianzudo y hablador. Hay en esta historia una reticencia a ser tomado por creyente. El adolescente acosa a los misioneros, incomprensiblemente, y gasta demasiada energía en negar su fe como para ser tomado en serio.
El ciego no le hizo caso, siguió repartiendo folletos. Le dio uno a Enoch Emery, se acercó a Haze golpeándole en ángulo con el bastón blanco en la pierna. -¿Qué diablos te crees qu'estás haciendo?-gritó el vendedor de pelapatatas-. A esta gente la reuní yo, ¿quién te crees qu'eres pa venir a meterte aquí?
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