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lunes, 19 de abril de 2010

El carretero de la muerte, Selma Lagerof


    Una de las obras más conocidas de la sueca Selma Lagerof (1858-1940), fue publicada en 1921 y llevada al cine con el nombre de El carro fantasma. La temática versa acerca del más allá, de los condicionamientos socio-económicos que marginan, y la falta de consideración al otro de una sociedad desacralizada que se presta a la agresión y confunde frecuentemente la decadencia ética y moral y sus consecuencias terribles con sinónimos de libertad, audacia, virilidad. ...Desarrolla una leyenda que sostiene que, todos los años, el último día del año, día de San Silvestre, pasa el carretero de la muerte (que es un ayudante de la muerte, un alma condenada a recoger las almas que parten de este mundo) a buscar al último que muera antes de terminar el año, pues éste deberá relevarlo de su puesto y ocupar su lugar. 
    Llena de diálogo, es una obra casi escrita en su integridad en estilo directo. ...Selma Lagerof, tambien escrito Lagerlof, yendo contra el imperante naturalismo (a saber, exacerbado realismo) de la época vuelca su interés en los temas menos comprobables, más inasibles, como lo es el mundo de la vida una vez que caduca el cuerpo. Sus obras retienen las formas básicas del romanticismo, actitud esta que se opone radicalmente al descarnado realismo en alza. Es una persona luchadora de los derechos feminos, libre aunque su vida privada fuera blanco de controversia al correr rumores sobre su supuesta homosexualidad. A Selma no le escandaliza la falta de observasión a leyes morales estatuidas, lo que la angustia es el vacío espiritual emergente de una sociedad cada vez más material, frívola y emocionalmente helada. Aunque los rumores acerca de su condición sexual fueran ciertos, esta elección no comprometería los principios básicos de respeto al prójimo y de dignidad humana que promueve su pluma. En 1909 recibe el premio Nobel de literatura, siendo la primera mujer en obtenerlo, se convierte en una escritora clave de la literatura sueca.
    En el libro de que hablo nos muestra dos personajes antagónicos. En primer lugar, una monja joven, enferma, que agoniza, cuya vida dedicó por completo a los pobres, enfermos y marginados, oprimida por el remordimiento de lo que quiso hacer para bien y salió mal, puntualmente el hecho de haber reunido al libertino David Holm con su esposa nuevamente, y es aquí donde la escritora cuestiona la conveniencia de seguir estrictamente las reglas de la buena costumbre y la ética vigentes, pues sor Edith al juntarlos nuevamente, sólo consigue que la esposa e hijos recaigan en el abandono y maltrato del que acababan de salir y reponerse. La desesperada esposa casi envenena a sus hijos y se quita la vida a sí misma para escapar del círculo de dependencia y miseria en el que se ve cercada al readmitir a su marido por intercepción de la monja. En segundo puesto encontramos el personaje de David, que contrasta con el de la religiosa, un hombre casado, rebelde, delincuente, inmoral por completo, mal padre, peor esposo, abandónico, borracho e iracundo, sin ningún tipo de remordimientos ni culpas, que muere el día de San Silvestre, último antes de terminar el año, y se niega tercamente a recibir el carro de la muerte condenando a su conductor a prolongar su estadia y a arrastrarlo consigo en su tarea de desencarnar a los moribundos. David Holm, el rebelde que se niega a recibir el carro, descubre, tras la visita a la casa de la agonizante monja Edith, que ella lo adora a pesar de su vida caótica, lo toma de sorpresa saber cuánto está ligado su accionar a la vida de esta simple mujer y cuánto daño, sin saberlo, le ha causado a la misma. La trama va progresando y, paulatinamente, el alma dura y la actitud severa de David Holm van perdiendo fuerza. 
    David Holm está muerto, es su fantasma junto al del antiguo carretero los que llegan para terminar con la agonía de sor Edith y, esta mujer, que hace horas que pide como último deseo que le traigan a David Holm para poder hablar con él, lo ve de pronto, única que puede percibirlos a los pies del lecho de muerte... y confiesa estar enamorada de él, con toda la polémica que implica el amor a un hombre para una religiosa que intenta reservarse exclusivamente al amor divino. 
    Una obra inofensiva en todo aspecto, inocente, cálida, de marcado carácter cristiano, con un responsable y reflexivo mensaje ético.
    El film es mudo, lo cual no se condice muy bien con la trama netamente dialogal y fluida del libro. Yo lo he leido de esas ediciones Nuevo siglo, uno de esos libritos pequeños que están en cantidades a dos pesos (moneda argentina) en casas de libros de segunda mano e incluso en librerías. Para que se den cuenta de cuáles hablo, esos que en el extremo inferior de la carátula llevan impreso Biblioteca 100 x 100, que es el nombre de la colección.