.

Sugerencia de la semana: Noche en el hotel, Slawomir Mrozek (microcuento)
Mostrando entradas con la etiqueta ~COTEJOS~. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ~COTEJOS~. Mostrar todas las entradas

domingo, 25 de abril de 2021

La vanidad en la generosidad, Pardo Bazán/Colanzi

          Emilia Pardo Bazán   (1851 - 1921)


«De uno de los tapiales Rojo oyó como si brotase un hervor de palabras confusas; tenían, en su turbia articulación algo de blasfemia y algo también de queja y lamento amarguísimo. Sintió un impulso compasivo, mezclado a esa sugestión de la vanidad que nos dice, en presencia del infortunio que podemos aliviar: "Aquí eres necesario; aquí sirves; aquí vales".»                                                                                                        La piedra angular, 1891


Liliana Colanzi  (1981 - )       

"Q’encha. El chico era q’encha, eso debió haberlo notado desde el momento en que vino su madre a dejárselo. Debía tener trece, catorce años a lo sumo. Era un caso curioso, incluso insólito: para haberse criado en el campo no sabía ni acarrear el tacho de la leche. Sus piernas parecían hechas de mantequilla, posiblemente un síntoma de desnutrición. Y no se daba bien con los animales: el caballo relinchó y lo tiró al piso al primer intento de montarlo. Debió haberlo devuelto a su madre ese mismo día.

Pero una vez más se había dejado arrastrar por el deseo de mostrarse generoso, magnánimo, delante de esos pobres diablos"

                                                                                                                  Meteorito, 2016

sábado, 30 de julio de 2011

----------Los contrarios se tocan----------


Agustín de Hipona

(354 d.C - 430 d.C)


Para conocerse [a sí mismo el ser humano] necesita estar muy avezado en separarse de la vida de los sentidos y replegarse en si y vivir en contacto consigo mismo. [...] Así, el espíritu, replegado en sí mismo, comprende la hermosura del universo, el cual tomó su nombre de la unidad. Por tanto, no es dable que vean aquella hermosura las almas desparramadas en lo externo, cuya avidez engendra la indigencia, que sólo se logra evitar con el despego de la multitud. Y llamo multitud, no de hombres, sino de todas las cosas que abarcan nuestro sentidos.
Ni te admires de que sea tanto más pobre uno cuanto más cosas quiera abrazar.
Porque así como en una circunferencia, por muy grande que sea, sólo hay un punto adonde convergen las demás, llamado por los geómetras centro, y aunque todas las partes de las circunferencia se pueden dividir infinitamente, sólo el punto del centro está a igual distancia de los demás, y como dominándolos por cierto derecho de igualdad. Mas si quieres salir de allí a cualquier parte, cuando de más cosas vayas en pos tanto más se pierden todas: así el ánimo, desparramado en sí mismo, recibe golpes innumerables y vese extenuado y reducido a la penuria de un mendicante cuando toda su naturaleza lo impulsa a buscar doquiera la unidad y la multitud le pone el veto.



San Agustín, El orden, Libro primero, capítulo 2


Epicuro
(341 a.C - 270 a.C)
Nosotros necesitamos del deleite cuando nos dolemos de no tenerlo; más cuando no nos dolemos, ya no lo necesitamos. Por lo cual decimos que el deleite es el principio y fin de vivir felizmente. [...] Tenemos por un gran bien el contentarse con una suficiencia, no porque siempre usemos escasez, sino para vivir con poco cuando no tenemos mucho. [...] Así, cuando decimos que el deleite es el fin, no queremos entender los deleites de los lujuriosos y derramados, y los que consisten en la fruición, como se figuraron algunos, ignorantes de nuestra doctrina o contrarios a ella, o bien que la entendieron siniestramente, sino que unimos el no padecer dolor en el cuerpo con el estar tranquilo en el ánimo. No son los convites y banquetes, no la fruición de muchacho y mujeres [...] sino un sobrio raciocinio. De este lo más estimado es la prudencia; de manera que lo más estimable y precioso de la filosofía es esta virtud...
Y así como no elige [el sabio] la comida más abundante, sino la más sabrosa, así también en el tiempo no escoge el más diuturno, sino el más dulce y agradable.



Epicuro, Carta a Meneceo

domingo, 26 de junio de 2011

Palabrotas en la literatura, Fontanarrosa/Lispector



Obviamente, no se quién las define como malas palabras. Tal vez sean [las palabras] como esos villanos de viejas películas —como las que nosotros veíamos—, que en un principio eran buenos, pero que al final la sociedad los hizo malos. Tal vez nosotros, al marginarlas, las hemos derivado en palabras malas. Lo que yo pienso es que brindan otros matices, muchas de ellas. Yo soy fundamentalmente dibujante, con lo que uno se preguntará: ¿qué hace ese muchacho arriba del escenario? Manejo muy mal el color, por ejemplo, pero a través de eso sé que cuanto más matices tenga uno, más puede defenderse, para expresarse, para transmitir, para graficar algo; entonces: hay palabras, palabras de las denominadas malas palabras que son irremplazables, por sonoridad, por fuerza, algunas incluso por contextura física de la palabra. No es lo mismo decir que una persona es tonta o zonza que decir que es un pelotudo. Tonto puede incluso incluir un problema de disminución neurológica realmente agresivo.

Defensa de las malas palabras
Roberto Fontanarrosa
Dibujante y escritor argentino
(1944-2007)




Yo misma no uso palabrotas porque en mi casa, en la infancia, no las usaban, y me acostumbré a expresarme a través de otro lenguaje. Pero la palabrota -la que expresa lo que una palabra no haría- esa no me choca. Hay piezas de teatro [...] que simplemente no podrían existir sin las palabrotas a causa del ambiente en que ocurren y por el tipo de personajes. [...]
¿Cuál es, entonces, el problema que podría suscitar el uso de la palabrota adecuada a un texto?


Descubrimientos
Clarice Linspector
Escritora brasileña
(1920-1977)

*





Nada mejor para complementar este post ----------------------------------------->
que "La palabrita del... " de Jimmy Jazz
------- clic para ampliar-------------->








martes, 31 de mayo de 2011

Cuentos desconcertantes o... despejar X, Dostoievski /Cortázar

Novela en nueve cartas Fiódor Dostoievski
Se trata de un cuento que se compone de nueve enrevesadas cartas. Lo que en ellas no se dice (porque es de común conocimiento de los amigos que se cartean) genera un hueco en el relato. Si bien la narrativa es de corte realista, lo implícito (y cierta reticencia a hablar claramente, quizás por decoro) hace que no se sepa qué diablos está pasando, a eso agréguese que cada participante conoce de manera individual cosas que el otro ignora. ....Genera desconcierto llegar al final de la cómica correspondencia y tener que retroceder para poder captar, por fin... ¿ y lo habré captado bien?
*
Son textos que exigen una ardua participación lectora, un seguimiento minucioso y un atento escrutinio de los más insignificantes detalles. Desentrañar el contenido, despejar X, requiere a veces más de una lectura. Me parecieron cuentos ocurrentes y lúdicos, que apelan a la intervención del que lee para la construcción del sentido. Buenas alternativas para la ejercitación del cerebro.
*
Sobremesa
Julio Cortázar
Este otro se desarrolla en cinco cartas. Es de extensión menor y de corte fantástico. Al igual que en el de Dostoievski, los amigos van agriando su trato, que comienza muy caballeroso y cortés, a medida que intercambian correspondencia. Hay algo que sucede, sucedió o está por suceder que mantiene en ascuas al lector demandándole cierto esfuerzo interpretativo. O quizás uno de ellos miente. ....La metafísica está presente. El sentido un poco trastocado del tiempo ya viene advirtiéndose en el epígrafe: El tiempo, un niño que juega y mueve los peones. Heráclito

jueves, 5 de mayo de 2011

Sobre la procreación humana, José Saramago / Flannery O'Connor


...pero qué triste la gente sin otra finalidad en la vida que la de hacer hijos sin saber por qué ni para qué. Para continuar la especie, dicen aquellos que creen en un objetivo final, en una razón última, aunque no tengan ni idea de cuáles son y nunca se hayan preguntado en nombre de qué tiene que perpetuarse la especie, como si fuese ella la única y última esperanza del universo.
Caín, José Saramago


—Los tiempos están cambiando —afirmó ella—. ¿Sabes tú lo que está sucediendo en el mundo? Está creciendo. Hay tanta gente que solo aquellos que son inteligentes, activos y ahorrado­res van a poder sobrevivir—. Recalcó las palabras inteligentes, activos y ahorradores golpeándose la palma de la mano.
[...]
—¿Y cómo es qu'hay tantos? —preguntó él.
—La gente es egoísta —respondió ella—. Tienen demasiaos críos. Eso ya no tiene sentido.
La persona desplazada, Flannery O'Connor

viernes, 17 de diciembre de 2010

Páginas envenenadas, El halcón del rey Sinabad & El nombre de la rosa

...."Pero el rey, lleno de impaciencia no le escuchaba ya; cogió el libro y lo abrió, pero encontró las hojas pegadas unas a otras. Entonces metiendo su dedo en la boca, lo mojó con su saliva y logró despegar la primera hoja. Lo mismo tuvo que hacer con la segunda y la tercera hoja, y cada vez se abrían las hojas con más dificultad. De ese modo abrió el rey seis hojas, y trató de leerlas, pero no pudo encontrar ninguna clase de escritura. Y el rey dijo: '¡Oh médico, no hay nada escrito!'

...."Y el médico respondió: 'Sigue volviendo más hojas del mismo modo'. Y el rey siguió volviendo más hojas. Pero apenas habían pasado algunos instantes circuló el veneno por el organismo del rey en el momento y en la hora misma, pues el libro estaba envenenado. Y entonces sufrió el rey horribles convulsiones, y exclamó: '¡El veneno circula!' "

El halcón del rey Sinabad, Las mil y una noches


....Les dejo esta curiosidad que hallé. Un cotejo interesante entre una idea que aparece en un antiquísimo cuento y que se retoma en la novela de Umberto Eco: El nombre de la rosa. Como podrán ver, el tópico del libro con bordes envenenados se repite en ambos textos. ¿Se habrá Umberto Eco inspirado en este relato al momento de escribir su gran obra maestra? Yo creo que es muy probable, un autor de la talla de Eco no debe de ignorar Las mil y una noches. La verdad es que no he consultado bibliografía sobre la novela en cuestión. En todo caso, de ser esta la fuente del modus operandi del asesino de Eco, ha sido un gran trabajo el de construir tremenda obra a partir de una simple idea. La intertextualidad, esa capacidad de rescatar y remodelar, reconstruir trayendo del pasado o aunando fragmentos, siempre me inspiró admiración. Es como un reciclado de conceptos o de hechos que son resignificados, vueltos a usar, pero de distinta manera.
Los libros hablan entre ellos
, dice Guillermo en la novela.
....La literatura es una práctica semiótica, dice Julia Kristeva. Yo estoy de acuerdo. Es más, de los tantísimos y disímiles conceptos, a veces encontrados, que se concibieron de Literatura en diferentes épocas y bajo diferentes puntos de vista, me quedo con el de ella; se pude alegar que es bastante general , incluso se puede objetar que todo es una práctica semiótica, no sólo la literatura. Pero bueno, también Julia Kristeva dice que todo es susceptible de transformarse en literatura. Al menos, me conforma más que aquel concepto que pretende englobar todo en una intensión estética. A veces la hay, pero a veces creo que no, o que, al menos, no prima. Incluso si la estética fuera la caracterísita primordial de la literatura, habrá claros conflictos a la hora de delimitar qué es bello y qué no, porque ello es algo condicionado por el medio en donde el individuo se desarrolla y por los paradigmas de belleza que estén en vigencia a la hora de discernir lo que es bello de lo que no lo es.

...."—¡Entonces no es cierto que me consideras tan perspicaz, Jorge! Tú no lo ves, pero llevo guantes. Con este estorbo en los dedos no puedo separar un folio de otro. Tendría que quitármelos, humedecerme los dedos en la lengua, como hice esta mañana cuando leía en el scriptorium y de golpe comprendí también este misterio, y debería seguir hojeando el libro así hasta que mi boca hubiera recibido la cantidad adecuada de veneno. Me refiero al veneno que un día, hace mucho tiempo, robaste del laboratorio de Severino, quizá porque ya entonces estabas preocupado tras haber oído a alguien en el scriptorium manifestar su interés por el finis Africae o por el libro perdido de Aristóteles, o por ambos a la vez. Creo que tuviste guardado el frasco mucho tiempo, reservándote su uso para cuando advirtieses algún peligro. Y lo advertiste hace unos días, cuando Venancio se acercó demasiado al tema de este libro…"

El nombre de la rosa

miércoles, 6 de octubre de 2010

El destino y sus reveses, Mary Shelley & César Vallejo


"¿Quién, tras un desastre grave, no ha vuelto la vista atrás con asombro ante la inconciliable torpeza de comprensión que le impidió percibir las numerosas hebras diminutas con que el destino teje la red inextricable de nuestros destinos, hasta que se ve atrapado en ella?"

El ÚLTIMO HOMBRE, Mary Shelley (1797-1851)




"Hay golpes en la vida, tan fuertes... Yo no sé.
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... Yo no sé.
[...]
Y el hombre... Pobre... pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como un charco de culpa, en la mirada."

LOS HERALDOS NEGROS, César Vallejo (1892-1938)

domingo, 18 de julio de 2010

El encanto femenino: Vinicius de Moraes vs. Oliverio Girondo

Click en las imágenes de los poemas para leerlos

....Sucumbo ante la tentación de enfrentar estas dos poesías, en lo que bien podrían afirmar ver dos enfoques distintos y complementarios, pero que para mí no lo son, para mí son dos enfoques completamente divergentes, dos miradas distintas sobre la misma cosa.

....Si nada más cotejamos los dos primeros versos con que comienza uno con los dos primeros versos del otro, ya nos damos perfecta cuenta.

....El de la izquierda pertenece a Vinicius de Moraes: Receta de mujer.




....................................................................................................................................

Este de la derecha pertenece a Oliverio
Girondo, se llama: No se me importa un pito.

....Y pese al título que a simple vista es poco atractivo tengo casi por seguro que muchas lectoras lo preferirán, al igual que yo.