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miércoles, 6 de octubre de 2010

El destino y sus reveses, Mary Shelley & César Vallejo


"¿Quién, tras un desastre grave, no ha vuelto la vista atrás con asombro ante la inconciliable torpeza de comprensión que le impidió percibir las numerosas hebras diminutas con que el destino teje la red inextricable de nuestros destinos, hasta que se ve atrapado en ella?"

El ÚLTIMO HOMBRE, Mary Shelley (1797-1851)




"Hay golpes en la vida, tan fuertes... Yo no sé.
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... Yo no sé.
[...]
Y el hombre... Pobre... pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como un charco de culpa, en la mirada."

LOS HERALDOS NEGROS, César Vallejo (1892-1938)

6 comentarios:

Joe dijo...

Esa sorpresa de verse envuelto en un choque, creo que es algo así, lo peor es que uno no se lo espera.

Sabias palabras.

jlg

Hombre de Neanderthal dijo...

Cosas que siempre me llaman la atención. El destino, "las hebras diminutas", la responsabilidad que se tiene cada uno de nosotros en la construcción de él. O quizá no.
Quizá aquello es superior a nuestras fuerzas y sólo tenemos que entregarnos y saber encauzar lo poco que se pueda.

Marisa dijo...

Espléndidas citas las dos que has seleccionado, Noelia. Aunque la primera, la de Mary Shelley es de una fuerza y certeza arrolladoras. Es cierto que el destino teje con hebras diminutas, la red inextricable de nuestros destinos. Ya te he dicho en otras ocasiones, que soy partidaria de la teoría "austeriana" (Paul Auster): las casualidades de nuestra vida y destino, nunca son fortuitas, siempre tienen un significado ajeno a la casualidad tan evidente. Nada es ni está porque sí, hay unos lazos misteriosos que unen y separan esas hebras diminutas de nuestro deambular vital.

Un abrazo, Noelia.

NoeliaA dijo...

Ojalá que así sea, Marisa, que las casualidades sean más causalidades que casualidades. Yo me muestro un poco escéptica ante la idea del destino, pero tampoco soy incrédula, es como que estoy en medio del azar y el destino, sin decidirme por ninguno. Como que también así estoy entre la nada y dios, ambas instancias son para mí igual de posibles, y a veces la probabilidad me gana. Pero me encantan los textos que se plantean el tema, que lo reflexionan. A Auster no lo leí, está también en la fila de esperar (ay, si los libros fueran personas se sentarían a esparar, que se cansan de hacer la cola parados!)
Creo que en esta vida hay que estar abierto a todas las posibilidades. Un abrazo, Marisa, siempre son enriquecedores tus comentarios.

NoeliaA dijo...

Verdad, Nelson. Hay un no pequeño conflico entre la idea del libre albedrío y la idea del destino. Como que pareciera que las desgracias y calamidades corresponden al hado y las cosas menores son consecuencias de nuestras acciones. Quién sabe. Habrá que leer más.

NoeliaA dijo...

*conflicto

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