.

Sugerencia de la semana: Noche en el hotel, Slawomir Mrozek (microcuento)

viernes, 25 de febrero de 2011

Los gallinazos sin plumas, Julio Ramón Ribeyro

Leer el cuento: Los gallinazos sin plumas
Editado en 1955 por primera vez, contiene ocho cuentos, de los cuales el más célebre y destacado es el homónimo: Los gallinazos sin plumas, que es un clásico de la literatura peruana y, por eso, lectura obligada para los escolares de dicho país.
Esta edición ya no se encuentra a la venta, y el libro se ha dejado de editar. Los cuentos que lo componen, juntos con otros, han sido recopilados en cuatro tomos llamados: La palabra del mudo I, La palabra del mudo II, La palabra del mudo III y La palabra del mudo IV. Actualmente existe también un solo volumen titulado sencillamente La palabra del mudo, que agrupa los cuatro mencionados. 
La prosa de Ribeyro hace recordar un poco a la de Horacio Quiroga, por su descarnado realismo y por su manera de exponer crudamente las miserias humanas. Sin embargo, creo ver en él cierto matiz de humor, cierto dejo de rechazo y de inconformidad, más que la aceptación de una fatalidad inviolable. Se percibe también cierta queja estridente que apunta a zamarrear al lector o a despabilarlo aventándole un balde de agua fría. Hay un desencanto general con la humanidad. En cuanto a la forma, evita todo comentario del relator, depura la prosa de subjetivemas y se aplica en mostrar un pedazo de la realidad con el rigor de un buen observador. No oso decir con "objetividad", ya que está harto demostrado que ésta no existe, bien lo señala Terry Eagleton cuando dice: Todas las declaraciones descriptivas se mueven dentro de una red de categorías de valor. ....Ribeyro tipifica a la humanidad, presenta las variadas psicologías de los habitantes de la Lima de mediados del siglo XX, el contraste de las clases y la pobreza de los trabajadores.
Se lo ubica dentro del llamado Realismo Urbano y, paralelamente, dentro de la Generación del 50. Este tipo de realismo recurre siempre a la temática urbana, al bajo fondo y al costumbrismo, asi como también a la descripción, con el fin de otorgar veracidad a lo narrado. Este movimiento se fragua dentro de este contexto : ...."El cambio socio-económico producido por la modernización de los años 40 y 50 convierte a Lima en una gran urbe inhumana donde confluye el avance migratorio de los habitantes empobrecidos de las provincias y sobre todo de la zona andina"
La obra cuentística de Julio Ramón Ribeyro, Magdalena Tomanová.
La capital no es capaz de abarcar a toda esta masa y se crean las barriadas, suburbios miserables donde predomina el desempleo, la delincuencia, el hambre y la angustia. Sus personajes son de clase media o baja, la mayoría marginales, frecuentemente son timados en su buena fe o sufren rotundos y repetidos fracasos. Trata el tema de la migración desde el campo hacia la ciudad, del rechazo de los habitantes de Lima hacia los cholos o los serranos. Las crisis, los incidentes determinantes, las estafas, las mañas de la sociedad dominante sobre la sociedad dominada, el machismo, se ven reflejados en estos cuentos, contados con sencillez y algún grado de ironía. 
Si en Los gallinazos sin plumas se expone la explotación y el maltrato de menores, en Iterior "L" se manifiesta la instigación a la prostitución y la expropiación de bienes femeninos por parte de padres o tutores.
Los gallinazos sin plumas es un relato de denuncia social que acusa el maltrato a menores en todos sus aspectos. Está magistralmente ejemplificada la violencia física, verbal y psíquica.
Este libro contiene los siguientes relatos: -Los gallinazos sin plumas -Interior "L" -Mar afuera -Mientras arde la vela -En la comisaria -Tela de araña -El primer paso -Junta de Acrededores

lunes, 14 de febrero de 2011

Remedio para melancólicos, Ray Bradbury

La imagen de portada puede prestarse a confusiones, pues no aparece ningún robot en este conjunto de cuentos y me pregunto para qué le estamparon uno. Sí, en cambio, hay mechados algunos relatos de ciencia ficción, entre una mayoría de fantásticos.
Son breves, impersonales, amenos, de lenguaje simple, para nada pretenciosos. Fluyen a un ritmo regular, sin estancarse en disquisiciones o apresurarse en vuelcos vertiginosos de trama. Los hay de humor, de picardía, de nostalgia, de equívocos y de amor. Todos ponen de manifiesto la gran capacidad imaginativa de este autor por crear situaciones absurdas o, por lo menos, poco comunes. Es sorprendente su habilidad para volver real y hasta táctil aquello que, de otra forma, quedaría relegado al plano de lo imaginario. Los relatos que bordean el tema del amor lo hacen sin empalagos y desde una perspectiva lúcida y desprovista de idealizaciones y de estereotipos. 
El título de la obra le hace justicia a los cuentos que contiene. Algunos incitan al lector a reir, otros a dudar, otros a imaginarse el futuro y otros abordan alguna determinada realidad humana desde un punto de vista filosófico, pero pragmático: poniendo el ejemplo de lo que sucede, graficando la consecuencia de la causa, examinando el resultado de eso que se deja transparentar o se menciona, sin entrar en tramos explicativos.
En una estación de buen tiempo: Un fanático del célebre Picasso se encuentra accidentalmente en una playa con el pintor. Este cuento, de alguna manera, expone la desesperación humana por capturar el tiempo y por preservar toda expresión artística, por más efímera que sea.
El dragón: Aquí hay un juego engañoso con el tiempo que, hacia el final del cuento, se descubre distinto del imaginado. Es un cuento con humor. 
Remedio para melancólicos: Una familia, desesperada por sanar a su hija de una enfermedad desconocida, decide sacar la cama con enferma y todo afuera, así todo el que pasa podrá opinar y recetar remedios que puedan ser la panacea. Una serie de graciosas peripecias se desarrollan a partir de ese hecho.
El fin del comienzo: Narra la expectativa de alcance espacial que tiene la humanidad a través de los padres de uno de los tripulantes de un cohete. Hay un planteo de renombramiento histórico.
Esta noche, pensó el hombre, aún cuando fracasemos esta primera vez, enviaremos una segunda y una tercera nave e iremos a todos los planetas. Esto, en realidad es el fin del comienzo, La Edad de Piedra, la Edad de Bronce, la Edad de Hierro; de ahora en adelante todas serán para nosotros el nombre único de un tiempo en que caminábamos por la tierra [...] La llamaremos, tal vez, la Era de la Tierra o la Era de la Gravedad [...] Por eso es tan terrible esta noche... Es el fin de la antigua gravedad del hombre. 
El maravilloso traje de helado de crema: Seis amigos hacen una vaquita para comprarse el traje por el cual deberán turnase. ....Ese traje que le pertenecía a todos, pero que también los contenía a todos. Ese traje que era... ¿qué? Un cortejo
Sueño de fiebre: Una curiosa historia en que un joven parece delirar cuando afirma que su mano ya no es la misma, que su cuerpo está cambiando, que algo ajeno lo sitia. Por la impotencia de la víctima, por el hecho tenebroso mismo y forma en que está narrado, podría clasificarse como cuento de terror. 
La componedora de matrimonios: Un matrimonio discute acerca de la vieja cama matrimonial, patrimonio de antiguos familiares. Él se niega a deshacerse y ella detesta la vieja cama, hasta que por fin, el mueble, muestra sus virtudes.
El pueblo donde no baja nadie: Una breve charla de pasajeros de tren, una incógnita: ¿cómo serán esos pequeños y aburridos pueblos en donde el tren nunca para? Uno de los pasajeros sucumbirá a la tentación de bajar a un pueblo de esos, donde se encontrará con un viejo en una desierta estación.
El aroma de la zarzaparrilla: Un anciano se mete a vivir al ático y pretende que ese lugar funciona como una máquina del tiempo, pues tantos son los trastos viejos que le traen recuerdos. Un buen día, el anciano desaparecerá. 
Ícaro Montgolfier Wrigth: Alguien que sueña consigo mismo, como desdoblado de sí mismo, despierta con datos de su existencia en eras pasadas. 
La peluca: Un hombre compra una peluca para esconder algo más que una calvicie: un hueco profundo, una secuela en el entrecejo, un tercer ojo delator. Hay un inquietante juego psicológico con los personajes en este relato. Algo que no termina de develarse, un lado oscuro delatado por el temor de la mujer hacia el personaje de la historia. 
Eran morenos y de ojos dorados: Es la historia de una metamorfosis ocurrida a una familia de terrestres que viven en Marte. Algo parecido al cuento "Sueño de fiebre". Está narrado con esa cuota de extrañamiento que asiste a las causas en las que sólo una persona se percata de un acontecimiento, mientras el resto parece tomarlo muy normalmente. La desesperación enterrada finalmente en la pasividad y en el olvido, esta descrita con mucha credibilidad. Es un olvido a causa de un recuerdo, el reemplazo de una memoria por otra. 
La sonrisa: Se hipotetiza un futuro en el que se desarrolla odio por la cultura y la civilización. En determinadas fechas, se expone una imagen pintada al público, para que éste pueda escupirla e insultarla. Resulta que la sonrisa en el retrato atrae la atención de un niño, que se niega a escupir. ....Tom recordó los festivales de los últimos años. El año en que rompieron todos los libros en la plaza y los quemaron y la gente estaba borracha y alegre. 
La primera noche de cuaresma: Nick, el amigo irlandés del relator, ha prometido para cuaresma abstenerse del cigarrillo. Es una persona calmada y pausada, tranquila y moderada en todo. ¿Por qué en cuaresma cambiaría? Tiempo de partir: El marido arma su maleta porque afirma que ha llegado su hora de muerte y quiere alejarse de la casa para morir, tal cual hacían ciertos hombres de ciertas tribus. Es un cuento cómico, con personajes bien delineados. 
Todo el verano en un día: En Venus el sol sale una vez cada cuatro años y por sólo dos horas. Los niños terrestres salen a verlo, obnubilados. Son niños que desean estar en la Tierra y envidian a una compañerita que pronto retornará al planeta de origen. La descripción de Venus, de sus árboles y de su clima, sin caer en la redundancia ni perderse en una profusión de adjetivos, me pareció perfecta. 
El regalo: En los cohetes no se puede subir con árboles. ¿Qué harán los padres de este niño que ha pedido un árbol para Navidad? 
El gran choque del último lunes: Un accidente fatal ocurre en los alrededores de una taberna. Todos se alertan cuando un accidentado entra sangrante. Los accidentes fatales entre bicicletas que impactan de frente, en este pueblo de Irlanda, se producen a cada rato. 
¡Al demonio con las intromisiones del gobierno! [...] "Vaya siempre de contramano, es más seguro", dicen. Mire ahora a estos muchachos, bien destrozados por todos esos embustes oficiales. ¿Por qué? ¿No lo ve usted? ¡Uno lo recordó, y el otro no! 
Los ratones: Una pareja de vecinos llama la atención por su gusto por vivir en la oscuridad y por su actitud huidiza.
La costa en el crepúsculo: Este cuento me gustó particularmente. Dos amigos, al parecer bastante distintos entre sí, están sentados en la playa cuando, repentinamente, los llama un niño, alarmado. Se trata de una sirena muerta en la arena. La manera vívida con la que describe el cuerpo de la sirena es tan convincente que, por un momento, pequeño, un segundo de distracción lectora, olvidamos que las sirenas son seres imaginarios. Así también lo creían los que la descubrieron, y sin embargo...
La ventana de color fresa: Una familia que añora el planeta Tierra pronto tendrá que contentarse con vidrio rosado que permita mirar el exterior árido de Marte teñido de una tonalidad rosada. 
El día en que llovió para siempre: El calor de este hotel en medio del desierto, perdido en la arena, se siente a medida que uno lee. La ansiedad de sus ocupantes por una lluvia y el hecho insólito que supone que permanezcan, a pesar de ello, son ingredientes que condimentan una historia bien contada. La lluvia se frustra el día que la esperan, pero mientras se lamentan, aparece una mujer en un automóvil, una jubilada, profesora de música que cambiará la situación de la manera menos esperada.

martes, 1 de febrero de 2011

Todos los fuegos el fuego, Julio Cortázar


Editado en 1966 por primera vez, despliega una rica gama estilística; va desde relatos medianamente realistas, como puede apreciarse en El otro cielo (apenas teñido de cierto retorcimiento en el lenguaje, de cierto enturbiamiento expresivo) o en La señorita Cora (un relato coral, con mucho lenguaje cotidiano) hasta cuentos manifiestamente fantásticos, como Instrucciones para John Howell o Todos los fuegos el fuego en los que la realidad y la ficción se entrelazan y se mezclan homogéneamente hasta ser una misma cosa. 
Esto último quizás sea la intención final de la obra en su totalidad, ilustrar por medio de un grupo de cuentos heteróclitos, que todo es una misma cosa, ya sea vista desde diferentes locaciones y en diferentes momentos históricos, contada de una manera verista o caprichosa. El humano es predecible y su psicología, por más intrincada que sea, responde a parámetros, a viejos impulsos, a miedos ancestrales, a intereses universales que son, casi siempre, motivaciones individuales o ambiciones egoístas.
La autopista del sur: Narra lo sucedido durante un atasco. Al principio todo lo que ocurre es normal, verosímil, alguien que se baja del automóvil, alguien que pregunta quién puede tener agua, algunos que descienden, cansados de esperar. Pero el elemento fantástico es la duración misma del atasco y la especie de resignación a él. Se establece una verdadera convivencia, con todos sus matices y dramas. 
La salud de los enfermos: En esta casa la madre de estos tres hermanos es débil de salud, permanece en cama de manera crónica, aún así, es una mujer jovial y curiosa. El incidente sobreviene cuando uno de sus hijos muere trágicamente en un accidente de tránsito. El médico de la familia anticipa que será demasiado riesgoso decirle a la señora la verdad, con ese estado de salud tan delicado. Los disimulos, las excusas y los inventos, que cada vez requieren de más artimañas, tratarán de llenar el vacío que deja el hijo tan querido. Pero siempre las cosas se complican, pues el hijo escribe cartas, pero nunca se decide a regresar. ....Reunión: Se recrea un episodio en el que se alude de manera tácita al Che Guevara y quizás, si interpreté bien, a Fidel. Hay como una insinuación que puede ayudar para identificarlos, pasa que justo cuando andan en batalla se les da por ponerse otros nombres y, por supuesto, el relator nunca descubre los verdaderos. ....Y así al final me quedaré dormido, pero antes alcanzaré a preguntarme si algún día sabremos pasar del movimiento donde suena el alalí del cazador, a la conquistada plenitud del adagio y de ahí al allegro final que me canturreo con un hilo de voz, si seremos capaces de alcanzar la reconciliación con todo lo que haya quedado vivo frente nosotros. Aparece en este relato una buena gama de dialectismos y expresiones dialectales latinoamericanas. 
La señorita Cora: Un muchacho de quince años es internado por apendicitis. A partir de esto se relata las emociones internas del paciente, la enfermera y la madre del chico. Pero el relato está íntegro en primera persona, es un narrador múltiple. Se trata del relato introspectivo, de lo que piensan los personajes. No hay marcadores, ni puntos a parte que dividan o señalen los cambios de narrador, estos se hacen sin transición. Sin embargo se detectan sin esfuerzo porque el narrador pasa a ser objeto de contemplación o porque las circunstancias, puntos de vista o maneras delatan quién es el que habla. A menudo es el empleo de cronolectos o sociolectos lo que pone de manifiesto la identidad del hablante. Y digo bien al decir hablante, porque es un relato donde interviene fuertemente la oralidad. 
La isla al medio día: Trata de la obsesión de un hombre por una isla griega que observa regularmente desde las ventanillas del avión donde trabaja. 
Instrucciones para John Howell: Un espectador termina siendo involucrado en una obra de teatro. Le dan instrucciones vagas para protagonizar un papel y también le otorgan cierto campo de acción libre. Trata de rehuir y replica, él sólo ha ido a observar una obra.
"Pero yo no soy un actor". Todos, hasta la muchacha, sonrieron alentándolo. "Precisamente", dijo el hombre alto. "Usted se da bien cuenta de la diferencia. Usted no es un actor, usted es Howell". ....Los bordes de la realidad se pierden en la ficción. No se sabe cuál es el verdadero teatro, quién es el verdadero John Howell y qué es lo que está sucediendo. 
Todos los fuegos el fuego: Recomendado. Me gustó mucho. Es un cuento en el que se entrelazan accidentalmente dos historias, a través del tiempo. Por supuesto, al igual que en La señorita Cora, no hay marcadores, ni subtítulos, ni separación por párrafo que las delimite. 
¿Por qué todos los fuegos el fuego? Estimo que, además del fuego que se materializa de manera literal en la trama, se alude a eso que no cambia en el ser humano a través del tiempo, tanto en lo bueno como en lo malo, eso que es, sencillamente, la parte emocional, el motor, las pulsiones, la fracción sentimental que nos hace ser lo que somos, repito, para bien y para mal. Todos los fuegos están hechos de fuego, el fuego es siempre el mismo elemento, aunque lo aviven distintos combustibles o se lo aplique para distintas circunstancias. Esto no lo explica él, es divagación mía. Aunque ni tanto, creo que se desprende de la misma historia, dos casos paralelos de lo mismo, algo que no cambia en el tiempo: la pasión, la venganza, la traición. 
Mira su mano que ha acariciado distraídamente al gato antes de marcar las cifras (¿y no se oyen otras cifras en el teléfono, no hay una voz distante que dicta números a alguien que no habla, que sólo está allí para copiar obedientemente?) 
El otro cielo: Plasma una disyuntiva recurrente, la del hombre que está entre la libertad de lo casual o descomprometido, y el sometimiento a un plan de vida burgués que implica un matrimonio, un trabajo fijo y el ajuste a normativas preestablecidas. Tiene dos alternativas, pero en realidad una sola, a la que termina sucumbiendo.

miércoles, 26 de enero de 2011

Magos y místicos del Tibet, Alexandra David-Neel


Un libro atrapante. Se trata de los apuntes que Alexandra David Neel (1868-1969) tomó durante su larga estadía en el Tibet. Su trayecto hacia Lhasa, capital de dicho territorio, queda eternizada en la obra anterior Viaje a Lhasa, el que será más una crónica de viaje, un volumen dedicado al relato minucioso de los acontecimientos sucedidos durante el peligroso y tortuoso trayecto. 
En éste, editado en 1929, la autora logra penetrar en el corazón del lamaísmo y se deleita en contarnos sus secretos, sus creencias, sus extravagancias, el asombroso control mental de los iniciados en las artes de la contemplación, la meditación y el retiro espiritual. El Tibet que nos presenta es el de la primera mitad del siglo XX. Un Tibet poco simpático con los extranjeros, y muy celoso en cuanto a develar sus métodos de entrenamiento y sus creencias religiosas. 
Son muy pocos los extranjeros que se han acercado al monje rey, retirado en su ciudad santa, en el " país de las nieves". No resultaba fácil abordarle; hasta mi visita, se negó repetidamente a conceder audiencia a ninguna mujer que no fuese tibetana. Fui la primera con quien hizo una excepción[...] 
Una occidental empapada de las doctrinas budistas era algo inconcebible para él. Si hubiese desaparecido mientras hablaba, no se hubiese sorprendido. [...] Rendido a la evidencia al fin, el Dalai Lama quiso informarse sobre mi maestro. "Si algunos extranjeros han aprendido de veras nuestro idioma-decía-y leído nuestros libros sagrados, su mensaje se les ha escapado" 
"Precisamente-le contesté-porque temo que algunas doctrinas religiosas del Tibet hayan sido mal interpretadas, me atrevo a dirigirme a usted para que me las aclare" Mi respuesta agradó al Dalai Lama: no sólo me dio explicaciones, si no que más tarde, me entregó un memorial.

Autobiográfico, pero con una narradora más testimonial que protagonista, es un libro extraordinario, en el sentido cabal del término (narra acontecimientos que están fuera de lo ordinario). Las anécdotas bien podrían recortarse y compilarse en un libro clasificable dentro del género fantástico. Escéptica es, sin embargo, a mucho de lo que le refieren. La autora sabe deslindar exageraciones, alucinaciones, visiones de trance, productos sugestivos, de realidades materiales. Aunque esto último, enunciado así, carezca de sentido para los tibetanos, pues uno de los fines del entrenamiento es la objetivación de lo imaginado, es decir su materialización. Ellos son conscientes de la sugestión, la pretenden, la llevan a límites insospechables. No niegan que sus visiones sean producidas por su mente, niegan que haya algo que no lo sea. De esta forma, al ser todo producto de la ilusión humana, el humano ha de ser capaz de modificarlo todo. La idiosincrasia tibetana hace que los fenómenos más prodigiosos sean motivo de admiración, no por el prodigio en sí, que no les produce el menor asombro, sino por el talentoso artífice, al que admiran y tratan de imitar. 
Es un lung-gom-pame dijo Yodgen. Ya he visto algunos iguales. Llevan cadenas para hacerse más pesados, porque la práctica del lung-gom les aligera tanto el cuerpo que se exponen a flotar en el aire.
Porque David Neel es escéptica se le cree mucho más cuando narra sucesos vividos en carne propia. Nunca deja de advertir las exageraciones y las meras inferencias de aquello que pudo haber pasado, pero que los nativos, aseguran que pasó. Aún así, experimenta por sí misma la telepatía, la práctica del tumo (regulación de la temperatura corporal), tres encuentros fortuitos con fenomenales lum-gom-pas (monjes ejercitados mediante la respiración rítmica y métodos gimnásticos, capaces de mantenerse corriendo durante horas y días a una velocidad constante y que, según cuentan, practican la levitación), monjes que mueren en la fecha que ellos mismos han previsto, niños que reconocen los objetos de un difunto mezclados entre muchos otros que no le pertenecieron (lo cual, para los lamaístas, certifica que el niño es avatara o tulku del muerto, esto es, su espíritu reencarnado, con lo que, se le cede el lugar que el antiguo morador ocupaba en el templo). Además de tener visiones inquietantes, y para peor, compartidas. 
Se narra el recorrido por diferentes sitios, monasterios o cabañas, de los monjes budistas, los lamas, los ascetas y los anacoretas. Hay distintas vetas dentro del lamaismo, y distintos niveles. Aprende un poco con cada uno, se recluye junto a los anacoretas, medita junto a los contemplativos, se somete a los rituales de inciación, aprende en los círculos más prestigiosos y también al lado de gomtchems (místicos contemplativos). 
¿En cuántos seres nos podemos reencarnar luego de fallecer? Hay seis especies, dice el lamaismo, procurar aspirar a reencarnarse en dioses, más si no podés, hacelo en humano. ¿De qué depende? De la sabiduría que el sujeto en cuestión haya alcanzado en su vida, la cual le ayudará a sortear las tentaciones del bardo, y llegar a buen puerto. ¿Qué es la sabiduría? Al parecer, aprender a ser indiferente ante los placeres terrenales, lograr un poder de concentración superlativo, cierto grado de indiferencia ante el mundo. Alcanzar el Nirvana sería, en suma, la mayor aspiración, una pretensión muy alta para la mayoría de los miembros. 
El mundo religioso tibetano se divide en dos partes esencialmente: los que preconizan la observación de los preceptos morales y los que prefieren un método puramente intelectual, nos dice la autora. 
Todos los ejercicios mentales tienen por motivación última el desarraigo terrenal y la disolución de ideas establecidas. La autora nos describe varios de ellos, paso por paso. 
Así habla del maestro respecto de su estudiante: 
desarraiga de éste la fe que concedía a las ideas, a las percepciones, a las sensaciones generalmente reconocidas por verdaderas, y no le permite reemplazar éstas por una nueva fe en las nociones paradójicas que le propone. Unas y otras no son más que relatividad y pura ilusión
.Para los tibetanos, que acostumbran a moldear el mundo por medio de la mente, a construirse dobles de sí mismos, tantos como quieran, o incluso ayudantes imaginarios llamados tulpas, los cuales muchas veces se tornan hostiles, los límites entre la realidad y la imaginación no existen. Todo es ilusorio, y así como se saben capaces de manejar las ilusiones que crean deliberadamente, se consideran capaces de manejar las que no tienen consciencia de haber creado, es decir, todo cuanto los rodea. Así, hay esferas que se jactan de modelar el clima, mitigar los vientos, atraer las lluvias.
Hay magos y hechiceros. Hadas (dakinis) y demonios. Estos últimos no parecen infundir el mismo terror que en occidente, son más bien un desafío, si se tiene la suficiente habilidad para atrapar a uno y hacerlo trabajar en favor de los propios beneficios, un diablo es más que provechoso. Hay en cambio objetos animados que inspiran pavor, cuchillos encantados, entidades maléficas y un sin fin de mitos, leyendas, seres invisibles. 
La práctica del Tched, uno de los ritos de iniciación ineludibles es tan despiadada como curiosa. El novicio debe atarse de pies y manos, solo a las afueras, en la noche, y clamar que lo devoren los diablos y demás seres famélicos. La mayoría de los iniciados, experimenta alucinaciones al respecto, visiones en las que son devorados. Muchos de los rituales a simple vista parecen aberrantes, pero encierran significados más profundos y se podría caer fácilmente en el error de querer interpretarlos o juzgarlos mediante el pensamiento occidental, carente de noción alguna. La ceremonia mortuoria, el trato al cuerpo del finado, la severa advertencia al muerto de que no vuelva, la disección del cuerpo e incluso, en algunos casos, el canibalismo, están dotados de un significado litúrgico profundo.
La forma en que relata los hechos la autora es magistral, no se priva de ciertos matices humorísticos. Ella es sólo una observadora, el punto focal se pone sobre los hechos, las leyendas, la filosofía y lo que experimenta. Deja traslucir tanto el gran poder psíquico que los lamas adquieren mediante el control de su mente, como también el celoso resguardo de los secretos de las prácticas, la superstición, la fácil sugestionabilidad de los habitantes, incluso, la inocencia de éstos ante hechos que consideran paranormales. 
Este libro es un caldo de cultivo para la imaginación. Abre una puerta hacia una mitología desconocida. Lo considero muy inspirador. Las múltiples anécdotas son verdaderas perlitas. ¿Cómo hace un muerto para saber que está muerto? Razón suficiente para leerlo, el interés de los monjes lamaístas por el más allá y las ideas que conciben al respecto difieren mucho de las de este lado del mundo y son por de más de atrayentes.
*
Motivo por el que busqué este libro: caí de manera fortuita en una vieja revista Ñ que exhibía, en la sección de cuento semanal, un relato de ella . Al buscar el nombre de la autora en internet, di con esto en la wikipedia: Una práctica, un juego peligroso, algo que no debió conocer nunca fue el inicio de su particular infierno. Alexandra se mostró muy interesada por una práctica budista denominada creación de un tulpa. Los lamas budistas le advirtieron que era una enseñanza nada recomendable, pues consiste en la creación de un fantasma generado a través de nuestra mente. Alexandra fue advertida de que estas creaciones podían volverse peligrosas o incontrolables. Demasiado tarde, Alexandra estaba fascinada con la idea e ignoró la advertencia de sus educadores.

Alexandra se alejó del resto de sus compañeros y, una vez aislada de todo, comenzó a concentrarse en dicha práctica. Ella visualizó en su interior lo que quería crear, imaginando un monje de baja estatura y gordo. Quería que fuese alegre y de inocente actitud. Tras una dura sesión, aquella entidad apareció frente a ella.

Aquella entidad era algo así como un robot, sólo realizaba y respondía a los mandatos de su creadora. Con una sonrisa fija en su rostro, el monje accedía sin rechistar a lo que ella le ordenaba. Lamentablemente, no siempre fue así y aquel tulpa comenzó a realizar actividades que no les había sido encomendadas. Tal era la independencia de aquel fantasma de apariencia corpórea que los demás monjes lo confundían con uno más. Su creadora comenzó a sentir miedo, aquella entidad comenzaba a ser un ser con voluntad propia.

A medida que iba siendo más independiente, los rasgos físicos que aquel bonachón monje fantasma fueron cambiando. Su afable sonrisa fue cambiada por otra más pícara, su mirada pasó a ser malévola y nada afable para todos los que convivían con aquel extraño ser. La propia Alexandra comenzó a sentir miedo.

En su libro publicado, Magic and Mysteri in Tibet, Alexandra David-Néel narra los seis duros meses que duró el invertir aquel proceso, conseguir que su creación se desvaneciera. Aquel monje se había hecho insoportable y Alexandra tardó lo suyo antes de conseguir invertir aquel proceso. “No hay nada extraño en el hecho que pueda haber creado mi propia alucinación. Lo interesante es que en estos casos de materialización, otras personas ven las formas de pensamientos creadas.”- declaró la antropóloga cuando posteriormente se le galardonaba con una medalla de oro por La Sociedad Geográfica de Paris y nombrada Caballero de la Legión de Honor.

Magia y misterio en el Tibet será el próximo libro en leer (cuando lo encuentre), por ahora hallé éste. Lamentablemente no se consiguen con facilidad. Hay poca bibliografía en castellano acerca de esta autora, pero la mayoría de sus libros (que son treinta en total) han sido traducidos. La autora es francesa, vivió hasta los 101 años, y en la víspera de su muerte había renovado el pasaporte porque nunca se sabe. ....Para el interesado, un documental acerca de ella, que entrevista a su biógrafo Jesús Callejo:

lunes, 17 de enero de 2011

Historia universal de la infamia científica, Matías Alinovi

Es un libro de doscientas páginas que describe seis historias de infamia científica. Está muy bien documentado, con notas al pie, y escrito con la mayor simpleza que la asignatura permite. Se usa terminología afín a cada materia, pero casi siempre se explica con llamada al pie o se aclara en el transcurso narrativo, muchas veces se ilustra con ejemplos. Se contextualiza cada caso específico y se mencionan precedentes o precursores. No hay peligro de que un lector atento, con buena comprensión lectora, no entienda lo que se explica. Tanto reglas de la física, de la química como de cualquier otra rama están formuladas de manera clara y didáctica, para que un lector carente de casi toda noción científica (como yo) pueda comprenderlas. A Alinovi se le hace necesario explayarse sobre estas reglas, pues en la mayoría de los casos, será la contravención de ellas (el intento de desmentirlas presentando evidencia) lo que genere el fraude. Dice: 
El fraude es una confirmación de la ciencia, un desesperado acto de fe en sus capacidades que generalmente contribuye a la corroboración de la teoría que querría refutar. 
El foco está puesto sobre el fraudulento más que sobre el propio fraude perpetrado. El mismo autor lo anticipa en el prefacio:
Lo que estas biografías infames intentan develar es el móvil personal: tratar de entender lo que se pueda entender del fraudulento a partir de su fraude.
Los fraudes en cuestión
El hombre de Pildown, o la tentación de fraude patriótico .... Habla de un impostado especímen humano que sería la misma cuna de la humanidad, cuyos restos fósiles serían encontrados en Pildown, Inglaterra. El develamiento de la estafa del hombre de Pildwon revela conexiones inesperadas con los argentinos Francisco Pascasio Moreno (más conocido como perito Moreno) y, de manera indirecta, con Florentino Ameghino. Un caso de mala fe.
El caso Ronald Richter, o el fraude megalómano.
En este caso, el científico afirma tener la fórmula de la fusión nuclear controlada. Traba acuerdos con el presidente, Perón, y este subsidia todo estudio, gasto e instalaciones. El fraude es megalómano porque no existe ningún descubrimiento y se gasta una fortuna de dinero estatal. Otro caso de mala fe.
El caso de Johan Bessler, o el fraude por codicia 
Este no quedó claro que fuera de mala fe, a pesar de que hubiese dinero, mucho, en juego; el autor parece dar crédito a los rumores que en la época desacreditaron al científico. Tampoco parece haber muestras de verdad alguna en lo que Bessler afirmaba conocer: el secreto del movimiento perpetuo. Es decir, algo que se mueva eternamente sin consumo de energía alguna, y sí produciéndola. Este capítulo me pareció curioso, muy interesante, pues repasa algunos casos de intentos fallidos por producir aparatos de movimiento continuo como ruedas desbalanceadas o el célebre sifón anómalo diseñado por Papin, el presunto inventor de la máquina a vapor. ¿Mala fe? No sé, no me quedó claro, ya que las acusaciones pudieron provenir de detractores, de competidores científicos. Quizás la mala fe se presuma del hecho de que no existe la posibilidad de construir una máquina de movimiento perpetuo (es decir, que no se detenga nunca) 
El hombre de Miramar, o el fraude como proyección de la realidad ....Quizás el fraude ilustre la necedad de creer que un hallazgo científico puede confirmar una supremacía nacional, pero también ilustraría cómo la construcción de una evidencia puede resultar de una obnubilación teórica.
Esto lo dice porque este fraude deviene de un convencimiento de Florentino Ameghino, de algo que ha sabido divulgar: que el origen del hombre es argentino. Yo no diría, por lo que leí del propio autor, que haya mala fe, sino más bien una convicción errada que pugna por moldear la realidad exterior en base a un deseo inconsciente que no se condice. En este capítulo, el autor le habla a Florentino Ameghino, buena parte del texto está escrito en segunda persona.
Paul Kammerer, el fraude como convicción alternativa Este científico quiere reivindicar el lamarquismo (que sostiene que existe un cambio genético luego de un cambio de hábitat a la que una especie debe adaptarse, y que estos cambios se propagan a generaciones posteriores) oponiéndose al darwinismo, que dice que todo cambio es azaroso. 
La discusión de la evolución siempre fue político-ideológica [...] Si los ideólogos racistas afirmaban que el origen genético lo determinaba todo, o casi todo, Kammerer les respondía "No somos esclavos del pasado, si no los artífices del futuro" 
No hay mala fe, sí impericia. 
Vishwa Jit Gupta o el fraude imaginario 
Este paleontólogo indio robaba fósiles de universidades, museos o los compraba por la calle, y luego los atribuía a excavaciones llevadas a cabo en el Himalaya. Sí hay mala fe.
El autor se toma ciertas licencias literarias, como hablar en nombre de los aludidos o transcribir sus posibles pensamientos al momento de fraguar el fraude, o de hacer frente a sus adversarios. Hay mucho de la vida personal de los científicos imputados y mucho del ambiente en que se movían. El material epistolar, así como las notas periodísticas ocupan varios de los fragmentos que el autor cita. 
  Objeciones: No me convence el título. Me parece que para un libro de doscientas páginas, lo que lo hace breve y para nada abarcativo, porque presenta seis casos únicamente, le iría más adecuadamente algo como: Infamias científicas, Algunas infamias científicas, Seis casos de infamia científica, etcétera, las posibles combinaciones son múltiples. Quizás se haya preferido este título por una cuestión de impacto comercial.

sábado, 8 de enero de 2011

El escarabajo de oro y otros cuentos, Edgar Allan Poe


....Es una antología en la que se recopilan tres de sus cuentos más célebres:
....El escarabajo de oro, cuento en el que una persona común y corriente, desentraña un misterio en torno a un inusual escarabajo dorado de dimensiones extraordinarias. De manera casual, encuentra un pergamino con mensajes ocultos y codificados.
....La carta robada es una historia donde interviene el conocido Dupin, que también estará en el cuento que le sigue, el cual, junto a su amigo, narrador testigo de esta historia, resolverá una intriga que rebasa la capacidad del prefecto al que se la ha encargado el caso: se trata de una carta robada, cuyo contenido, de ser descubierto, causaría graves perjuicios a la destinataria de quien fue extraída.
....Los crímenes de la calle Morgue, presenta los extraños asesinatos de dos mujeres, madre e hija, brutalmente golpeadas, una mutilada y la otra embutida en el conducto de la chimenea de su propia casa. Los testigos declaran haber oído gritos desgarradores y las voces de dos sujetos, los presuntos asesinos. Pero, al penetrar en la escena del crimen, los detectives encuentran que las puertas están cerradas por dentro así también como las ventanas, de modo que nadie podría haber salido. Y, sin embargo, los criminales no están.
....Los tres cuentos han sido escritos en primera persona, hacen uso de principios lógicos en algunos casos, en particular en El escarabajo de oro, sobre todo cuando se trata de resolver el enigma del texto codificado, al cual se dedican varias páginas de pormenorizada explicación. También se usan los patrones psicológicos con sus consecuentes predicciones conductuales, como se ve mayormente en La carta robada, pues en este affaire en el que el ladrón pretende extorsionar a la víctima del robo, se hace marcada diferencia entre lo que es el ingenio y la lógica, el primero más propio de gente desestructurada, intuituiva, sin método de análisis y más bien tendiente a improvisar, en tanto la segunda instancia parte de la metodología, la técnica y todo aquello adquirido mediante el adiestramiento, la instrucción y la práctica de la profesión detectivesca. Al parecer, el ladrón ha tenido ambas aptitudes, pues ha podido esconder la carta en un lugar de su casa que ni los más avezados investigadores con sus más avanzados aparatos y microscopios han podido encontrar. Sólo la conveniente clasificación del perfil del sujeto dará con la clave esencial para develar el escondite.
....En Los crímenes de la calle morgue priman el poder de observación, la destreza exploratoria y la lógica deductiva, así como la tendencia a definir por probabilidades y a razonar por descarte. Es un cuento muy interesante y sumamente impredecible.

....Edgar Allan Poe (EE.UU 1809-1849): Sus padres biológicos murieron cuando era niño y fue adoptado por un matrimonio adinerado. Tras ser desheredado por su padre adoptivo, apellidado Allan, se vio forzado a emplear su ponderado dominio de las letras para ganarse la vida. Fue periodista, crítico literario, ensayista y, finalmente, escritor de cuentos, poesías y una novela por entregas La narración de Arthur Gordon Pym. Incursionó en el género fantástico, gótico, en el incipiente género de la ciencia ficción, fue pionero del detectivesco y sobresalió por sus relatos de terror. Su muerte, ocurrida a los 40 años de edad, parece ser tan intrigante como las crímenes de sus relatos, ya que fue hallado en las calles de Baltimore en estado de delirio. En ningún momento fue capaz de explicar cómo había llegado a dicha situación, ni por qué motivo llevaba ropas que no eran suyas, cuentan sus biógrafos.
....El parte médico y el certificado de defunción se perdieron y las causas de su muerte continúan siendo un misterio.

....Este es un libro de corta extensión, cuenta con 144 páginas, ideal para quien se haya aproximado poco a dicho autor y quiera dar una probadita antes de elegir una obra más voluminosa, o incluso para quienes quieran rememorar algunos de sus cuentos más conocidos.